Obedecí el protocolo de la DIABETES hasta que mi hermana se enfrentó a una amputación; entonces opté por el tratamiento de un externo y arriesgué mi licencia, y aun así en la sala querían quitarle la pierna
Le dicen que la diabetes es solo «el azúcar alta en la sangre» y que usted
puede vivir con eso, siempre y cuando se tome sus pastillas a tiempo. Esto es una
mentira mortal descarada. La diabetes es
ver cómo sus piernas se le van pudriendo en vida, volviéndose carne negra y
muerta, mientras usted sigue yendo a trabajar y pensando que «solo le duelen
las articulaciones». Hace 4 años, yo, un médico con 20 años de experiencia en
el sistema de salud pública de aquí, estuve a punto de entregar a mi propia
hermana al bisturí de un cirujano con mis propias manos. Creía firmemente en
los protocolos médicos. Le recetaba los medicamentos. Y esos mismos
medicamentos que recogía en la farmacia le estaban matando los vasos
sanguíneos día tras día. Hoy le cuento esto para que sepa cómo la arranqué de
las garras de este sistema carnicero, y cómo puede usted salvarse antes de que
le pongan fecha para una amputación.
Soy el médico en este pasillo, y mañana le QUITAN la pierna a
Elena porque confié más en sus exámenes perfectos que en sus pies entumecidos.
Soy el doctor Mateo Ríos, tengo 51 años. Trabajo como médico
general en uno de los hospitales públicos más grandes de la Ciudad de México. Mi hermana
menor, Elena, siempre ha sido la persona más cercana a mí. Tiene 46 años,
tenía una pequeña panadería en un barrio de la Ciudad de México y pasaba días enteros de
pie. Cuando sus exámenes mostraron diabetes tipo 2, hice exactamente lo que me
enseñaron en la facultad de medicina: le receté metformina y los medicamentos
de la lista estándar del plan de salud público. Al principio, los síntomas
eran leves: se quejaba de una sed constante, de una sensación de ardor en los
pies y de que, al caer la tarde, sentía las piernas «como de madera».
Empezamos el tratamiento. En los exámenes, sus niveles de azúcar en sangre
bajaron. Dejamos de preocuparnos.
Yo lo tomé como una victoria mientras Elena se entumecía.
Seis meses después, el entumecimiento en las piernas de Elena
empezó a aterrarla: casi no sentía los pedales del coche. Yo, como su hermano
médico «tan atento», la llevé con un especialista vascular carísimo. Le
mandó medicamentos más fuertes. Compramos media farmacia. Y por un tiempo,
¡parecía que sí estaba funcionando! Un mes después, Elena volaba como un
pájaro. El entumecimiento había desaparecido, sus exámenes de sangre salían
perfectos, como los de un bebé. Yo estaba orgulloso de mí mismo. Pensé: «Aquí
está, el poder de la medicina mexicana moderna. ¡Hemos arrinconado a la
diabetes!». Ese fue nuestro error fatal y
la mentira que nos dijimos.
En la panadería su pierna se veía bien, pero 2 semanas después
de un rasguño contra el borde de una silla, el tejido ya se estaba MURIENDO
detrás de esos resultados perfectos.
Olí que se le estaba pudriendo la carne después de unos
resultados «perfectos».
Todo se vino abajo una mañana lluviosa, 8 meses después. Me
llamó la asistente de Elena, de la panadería: mi hermana se había desmayado al
lado del horno. Corrí a su casa. Cuando Elena, sollozando, se levantó la pierna del pantalón,
se me helaron las manos. En la parte baja de la pierna tenía un
cráter enorme y profundo, abierto de par en par. Los bordes de la herida
estaban negros, pasando a azul, y en el centro se veía una baba amarillenta y
sucia. De su pierna salía un olor dulce y nauseabundo a carne podrida. Todo había empezado con un
simple rasguño contra el borde de una silla, 2 semanas antes. Detrás de esos
resultados «perfectos», la diabetes había destruido en silencio y por completo
sus vasos sanguíneos diminutos. El tejido apenas empezaba a morirse.
Tuve que escoger: su pierna o SU vida.
La hice ingresar de afán a mi servicio. Atacamos la gangrena
con los antibióticos intravenosos más fuertes. Y otra vez la montaña rusa: al
quinto día, los bordes de aquel cráter negro empezaron a ponerse rosados.
Solté el aire. Pero al séptimo día llegó el desastre. A Elena se le hinchó
tanto la cara que no podía abrir los ojos. Empezó a vomitar bilis. Mis colegas
de reanimación dieron el veredicto: «Mateo, las dosis masivas de estos
medicamentos le destruyeron los riñones. Ya empezó una insuficiencia renal
aguda. Si seguimos con los sueros, se va a morir por una falla de órganos. Si
paramos, se le va a pudrir la pierna. Escoja». Estábamos en un callejón sin salida.
Estaba listo para robar un bisturí y cortar yo mismo esa
carne negra.
A la mañana siguiente, entró al pabellón el cirujano jefe. Ni
siquiera miró a mi hermana. Con asco, pinchó con su pluma el borde del cráter negro
en su pierna y dijo con un tono helado: «Mañana cortamos por encima de
la rodilla. El proceso ya llegó al hueso. Firme el consentimiento, Ríos, usted mismo lo sabe: no hay otra opción». Mi hermana soltó un alarido de miedo y me
clavó los dedos en el brazo. En ese momento, no me
soportaba ni a mí mismo. Yo, un médico que había salvado cientos de
vidas, estaba listo para robarme un bisturí y cortarle esa carne negra yo
mismo, ahí mismo en el pabellón, con tal de que no le quitaran la pierna. Eso
era desesperación pura.
Escuché el veredicto: MEDIA persona para mañana.
Ese mismo día, el doctor Rafael Vargas vino a buscarme.
Él era un bioquímico independiente al que habían despedido años atrás en medio de un
escándalo en una entidad nacional de salud por negarme a imponer insulinas
importadas y costosas. Sin decir una palabra, me metió un frasco en el bolsillo de la
bata.
«El sistema público de salud la va a dejar discapacitada para
mañana. De ella solo va a quedar MEDIAPERSONA. Las pastillas de la farmacia solo
estaban tapando los síntomas mientras sus vasos sanguíneos se morían. Tome
esto. Esto es Diapsula. Es lo único
que no dejan vender en nuestras farmacias».
Elogié esa mierda, y mañana le hacen cortar la pierna.
Tiré la botella sobre la mesa.
«¡¿Se está burlando de
mí?! ¡Tiene un hueco en la pierna tan grande como un puño! ¡El hueso se le
está pudriendo! ¡Los riñones le están fallando por los antibióticos! ¡¿Qué
demonios de cápsulas son estas, Vargas?! ¡Mañana por la mañana le van a
serruchar la pierna porque el medicamento en el que todos confiábamos falló
por completo!», le grité, con la saliva saltándome de la boca. Ya no era capaz
de creer en nada.
Diapsula evitó que
le cortaran la pierna a mi hermana y la dejó sobre sus propios PIES.
Me agarró. Le iban a cortar la pierna a mi hermana.
Vargas me agarró de las solapas y me sacudió:
«¡Óigame bien, doctor! ¿Por qué
las pastillas la mataron? Porque adelgazaban la sangre por un rato en el
centro del vaso sanguíneo y alteraban los resultados de los exámenes. Pero la
diabetes convirtió la sangre de su hermana en un alquitrán espeso y pegajoso.
Ese alquitrán fue sellando mortalmente las paredes de los microcapilares de
sus piernas. ¡La sangre sencillamente ya no puede llegar hasta esos capilares!
La pierna se está ahogando sin riego sanguíneo. Los cirujanos no saben cómo
destapar esas tuberías; para ellos es más fácil cortar el conducto de una vez.
Diapsula no solo tumba el azúcar
por una hora. ¡Contiene biosolventes naturales que derriten ese alquitrán
tóxico pegado a las paredes de los vasos desde adentro!»
Rompí todas las reglas para salvar a mi hermana.
Miré a Elena. Estaba ahí, acostada, con los sueros puestos,
gris como la ceniza. En el pasillo, los camilleros ya estaban preparando la
camilla para mañana por la mañana. La decisión era brutal: confiar en el
protocolo y ver a mi hermana perder una pierna mañana, o romper todas las
reglas del hospital y darle algo que mi mente médica, endurecida por los años,
todavía ponía en duda. Yo escogí la vida.
Esa noche le di a escondidas la primera dosis.
Esa noche le di a
escondidas la primera dosis de Diapsula. Un médico de mucha experiencia
me advirtió: «Mateo, acuérdate de esto. La recuperación no va a ser nada
fácil. Cuando los capilares muertos empiecen a romper ese bloqueo tóxico, se
va a desatar una tormenta. Esta es una crisis de sanación. Ni se te ocurra
detenerte.»
Esta botella podía costarme la licencia médica, pero su pierna
ya se estaba MURIENDO y la camilla para mañana ya esperaba afuera.
Creí que acababa de matar a Elena.
Día 3: el dolor en la parte baja de la pierna se volvió
sordo. Cancelamos la cirugía en medio de un escándalo; yo asumí toda la
responsabilidad.
Día 5: esa noche, Elena empeoró muchísimo. La pierna,
desde la rodilla hasta los dedos del pie, se le puso de un rojo encendido.
Gritaba por el ardor. Le dio fiebre, sudaba a chorros y la piel despedía un
olor penetrante, químico, a amoníaco. Me empezaron a temblar las manos:
«¡Ahora sí la terminé de matar! ¡Este es el final!». Llamé a Rafael llorando.
Él me gritó por teléfono: «¡Alégrese, idiota! ¡Esos nervios muertos están
volviendo a la vida! ¡El cuerpo está expulsando por el sudor y la orina
montones de azúcar acumulada que Diapsula está descomponiendo!»
Día
12: por la mañana, Elena dormía tranquila, como un bebé. Me acerqué para
quitarle las vendas y me quedé paralizado,
con miedo hasta de respirar. La baba negra y el tejido muerto del cráter se
habían secado. Esa costra espantosa simplemente se cayó. Y debajo... debajo
había carne ROSADA, húmeda, brillante. La
sangre había empezado a circular otra vez. El tejido empezó a cerrarse delante
de mis ojos.
Le dije al cirujano que guardara su SIERRA para otra persona.
Un mes y medio después, Elena entró a mi consultorio. Sobre sus propios pies. Sí, en la parte baja de
la pierna le quedó una cicatriz profunda y fea, un recordatorio del infierno
por el que habíamos pasado. Por casualidad nos topamos en el pasillo con el
cirujano jefe. Él bajó la mirada hacia su pierna y luego a sus zapatos, se
puso pálido y no fue capaz de decir una sola palabra. Yo me le acerqué de
frente y le dije: «Eliminamos la causa de raíz». «Y guarde su sierra para otra
persona». Ese mismo día dejé para siempre el sistema de salud pública.
El pie de la izquierda parecía solo piel reseca; 8 meses
después ya estaban listos para CORTAR por encima de la rodilla.
Ahora Elena volvió a hornear un pan buenísimo en su barrio.
Sus resultados se ven bien, sus riñones se recuperaron y sus pies están
calientes incluso en las noches frías de la ciudad. Pasamos por la
desesperación, por falsas esperanzas y por una reacción aterradora en su
cuerpo. Pero ganamos, porque dejamos de
pelear contra los números en el papel y empezamos a reparar los vasos
sanguíneos.
Le estoy hablando a todo el que está leyendo esto en este
momento. Todo este calvario casi le cuesta la pierna a mi hermana. Su camino
hacia la amputación va a empezar igual de inocentemente. Revísese ahora mismo,
no ignore estas 4 señales:
- Pies constantemente fríos, incluso con calcetines de lana.
- Adormecimiento sordo, ardor o sensación de hormigueo
de la rodilla hacia abajo.
- Manchas moradas oscuras o marrones en las
espinillas: esto puede significar que la sangre se está quedando estancada en
los vasos más pequeños.
- Cualquier ampolla tarda semanas en sanar y
sigue abierta.
¡No espere a que un rasguño pequeño se convierta en una
herida negra y podrida como la de mi hermana! ¡Sus vasos sanguíneos se están
tapando ahora mismo!
Usted no podrá comprar Diapsula en farmacias de barrio, ni en
cadenas de farmacias, ni a través del sistema de salud. Las corporaciones multimillonarias de
México bloquean este medicamento. A ellas les conviene venderle químicos
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15 COMENTARIOS
Myriam Salazar
Yo casi nunca comento, pero me miré mi propio pie porque una amiga me habló de Diapsula hace años, porque a ella le ayudó con ese mismo problema del azúcar, y yo no le paré bolas. Yo traté de controlar sola el azúcar durante años y no saqué nada. Después, hace un tiempo, un raspón que me hizo una sandalia se me quedó abierto varios días, y me acordé de lo que ella me había dicho y lo probé de todos modos, pensando que seguro no iba a hacer mucho, y después de unas semanas volví a dormir de corrido. Ahora, cuando se me alborota el azúcar, ya sé que es porque comí pan dulce sabiendo perfectamente que no debía.
0
Beatriz Cifuentes
Reyes
@Myriam SalazarEse comentario suyo del final sobre cómo usted misma se descontrola el azúcar por comer lo que sabe que no debería es lo que hace que yo ponga cuidado en mi trabajo en salud, porque cuando usted dice eso en voz alta, por fin está siendo franca con usted misma. Me dio curiosidad y revisé qué trae Diapsula, y a mí me pareció limpio, nada sospechoso ni agresivo, y no vi químicos raros que me hicieran esperar alguna mala reacción.
1
Héctor Becerra
@Myriam Salazar Que usted dijera que ya no le paraba bolas al consejo de su amiga, y que un simple raspón terminó abriéndole los ojos, me hizo ponerme a averiguar sobre Diapsula, porque a mí ya me ha pasado que unos suplementos me destrozan el estómago y me dejan con picazón, así que ahora leo cada advertencia dos veces por lo del azúcar, igual que hago con cualquier cosa que compro en la farmacia aquí en la Ciudad de México. Me pasé un buen rato leyendo reseñas y comparándolo con los medicamentos de siempre que me mandan los médicos para eso, y la verdad lo que más me llamaba la atención era que la gente casi nunca hablaba de efectos secundarios, que es lo primero en lo que yo me fijo ahora, después de una mala reacción que tuve hace años. Lo pedí.
2
Alma Hernández
Últimamente, por el azúcar he dejado de ir al
mercado y hasta me salí del grupo de costura, porque para cuando lavo
unos pocos platos y me cambio los zapatos ya me vuelvo a sentar y me
quedo mirando la reja como si ya no fuera a salir a ninguna parte.
Todo el mundo a mi alrededor habla como si tuviera la respuesta, luego
viene otra persona y dice lo contrario, y yo ya dejé de escuchar,
pues. ¿Alguien aquí sí ha lidiado con esto y ha encontrado algo que
funcione lo suficiente como para devolverle a una la sensación de que
sí puede volver a salir de la casa otra vez?
3
Álvaro Meneses
Morales
@Alma HernándezMire, yo entiendo por qué usted pregunta, porque he estado en
ese mismo enredo con el azúcar: un médico diciéndome una cosa, otro
diciendo lo contrario, la gente alrededor defendiendo sus propios
remedios a capa y espada, y en internet todo lo contradicen hasta
que al final nada termina cuadrando y uno termina revisando dos
veces cada cosita que le dicen. Yo ya había oído de Diapsula antes de leer este
artículo, pero no le tenía confianza, así que revisé opiniones por
mi cuenta y la mayoría decía que no habían tenido malas reacciones,
lo cual por lo menos hizo que dejara de descartarlo de entrada,
pues. Igual todavía lo estoy evaluando, y usted hace bien en no
lanzarse solo porque una página suene segura.
4
Carmen Jiménez
Qué rabia, se me ha ido lo que parece la mitad de
mis ahorros en citas médicas, fórmulas médicas, tratamientos carísimos
y cuanta cosa me recomendaron para el azúcar, y mucho de eso o no me
sirvió para nada o me revolvió el estómago mientras yo trataba de
terminar la lavada de ropa. Ahora me toca contar los pesos del mercado
y recortar gastos por todo lado, así que este artículo me puso a mirar
Diapsula porque por lo
menos el precio sí se veía más barato que las otras cosas, y yo
necesito algo más barato que de verdad ayude antes de que ya casi no
me quede nada. ¿El efecto dura después de dejar de tomarlo o vuelve
todo otra vez?
5
Fabiola
Quintero
@Carmen JiménezSi usted lo pregunta porque no quiere que eso le vuelva a
molestar, yo llevaba 14 meses tomando Diapsula para el azúcar y,
sinceramente, al principio sí se demoró. Pero una vez me hizo
efecto, la mejoría no se me quitó ni estuvo variando: se mantuvo,
incluso después del desayuno y en mi caminata hasta la tienda de la
esquina, y hace un tiempo dejé de tomarlo y hasta ahora el problema
no ha vuelto.
0
Édgar Sánchez
@Carmen JiménezNo está mal preguntarlo si de verdad eso sigue funcionando,
porque yo tuve esa misma duda cuando empecé y pensé que iba a ser
otro remedio que no servía para mi azúcar, pura bobada en internet.
Ya llevo ocho meses con Diapsula, y con el tiempo la
cosa mejoró un poco, por ejemplo ya podía terminarme el primer café
antes de salir sin tener que levantarme a mitad del café a correr al
baño. Lo tomo con juicio, siguiendo las indicaciones, y pedirlo fue
fácil, ni siquiera pagué hasta que me llegó a la puerta.
1
Sandra Ramírez
Yo también tengo ese problema de azúcar, y
últimamente el entumecimiento en los pies me tiene mal con las
escaleras del apartamento, porque todas las mañanas me agarro de la
baranda y espero un momento antes de bajar la ropa sucia. De pronto sí
tiene que ver con eso, de pronto no, ya ni sé, pero ¿este suplemento
ayuda solo con eso o también con el entumecimiento en los pies?
2
Guillermo Ortiz Vázquez
Mi hermano ya estaba tomando pastillas para la
diabetes, así que antes de empezar a tomar Diapsula le preguntó a su
especialista, y el especialista le dijo que no había ningún problema en tomar los dos tratamientos al mismo tiempo. Con el tiempo noté un pequeño cambio en la casa: volvió a prepararse él mismo el desayuno sin tener
que sentarse cada pocos minutos.
3
Mariela Torres
Esa parte en la que el cirujano bajó la mirada se
me hizo muy familiar, y a estas horas de la noche me devolvió de una a
esos momenticos en que alguien actúa segurísimo y de un momento a otro
ya no tiene nada que decir. Ay no, hace años yo me puse a decir que
podía arreglar nuestra reja, y de una le arranqué la manija y me tocó
llamar al vecino, y yo ahí en pantuflas, medio dormida y haciendo como
si eso hubiera sido a propósito, la payasa del barrio.
4
Rocío Cárdenas
Gómez
Mire, yo ya me había gastado cientos de miles de
pesos en citas, pastillas, planes de alimentación y exámenes por lo
del azúcar, y todo ese montón de cosas caras lo único que hizo fue
volverme el estómago un desastre, hasta el punto de dejar la cena a
medio hacer o pararme en las escaleras con la canasta de la ropa como
una boba. Cuando ya se quedaron sin respuestas, me puse a buscar por
mi cuenta a altas horas de la noche y encontré Diapsula, y después de unas
semanas, poquito a poco, ya pude terminar de hacer la comida y subir
la canasta de la ropa sin recostarme en la pared. Ahora veo esos
recibos viejos y pienso: qué desperdicio de plata.
5
Rubén Flores
Mi hermano empezó con esa sed que no se le quitaba
por el azúcar y siguió haciéndose el de la vista gorda, como si eso se
le fuera a pasar, y yo hace rato le había dicho que se hiciera revisar
antes de que la cosa se pusiera fea. Ahora ve borroso y no puede ir
manejando a la iglesia, una herida en el pie no se le cierra y no
puede trabajar en el patio, se le entumecen las piernas y no puede
subir las escaleras, y los tratamientos para los riñones lo dejan
tumbado, así que no puede jugar con los nietos. No hizo caso, pucha, y
ahora yo no puedo hacer ni un carajo, aparte de pararme en la puerta
de su cuarto y verlo sentado en la cama con una media a medio quitar,
mirando ese pie.
0
Patricia Valencia
Mendoza
Pucha, yo seguía diciéndome que el azúcar se me
iba a pasar, incluso cuando pasaba la noche entera con sed y se me
nublaba la vista, y cuando por fin acepté que no se me iba a pasar ya
había perdido demasiado tiempo. Ahora subir escaleras y cargar el
mercado hasta la casa me obliga a parar a mitad de camino, y si
hubiera actuado antes habría podido evitar esto, así que por favor no
cometa el mismo error que yo.
1
Gloria Castillo
Cuando ella levantó esa pierna con ese cráter
negro y la carne podrida, vi a mi propio hermano fuera del quirófano
hace años, ay no, se me apagó el celular.
2
INVESTIGACIÓN CIENTÍFICA E INGREDIENTES
La siguiente es
información general educativa y de referencia sobre ingredientes activos
naturales que se utilizan comúnmente en suplementos dietéticos dentro de esta
categoría. A continuación se presentan estudios científicos independientes de
terceros que documentan las propiedades biológicas de estos ingredientes
individuales cuando se estudian de forma aislada:
1. CANELA Estudio:
'Cinnamon improves glucose and lipids of people with type 2
diabetes' Evidencia: La canela fue estudiada por su posible asociación con
marcadores metabólicos relacionados con la glucosa y los lípidos en personas con
diabetes tipo 2. Fuente: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/14633804/
2.
BERBERINA Estudio: 'Efficacy of berberine in patients with type 2 diabetes
mellitus' Evidencia: La berberina ha sido investigada por su potencial para
apoyar parámetros metabólicos relacionados con la glucosa cuando se estudia de
forma aislada. Fuente: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/18442638/
3.
ÁCIDO ALFA-LIPOICO Estudio: 'Oral administration of RAC-alpha-lipoic acid
modulates insulin sensitivity in patients with type-2 diabetes mellitus: a
placebo-controlled pilot trial' Evidencia: El ácido alfa-lipoico fue
estudiado por su posible relación con la sensibilidad a la insulina en adultos
con diabetes tipo 2. Fuente:
https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/10480654/
* NOTA DE TRANSPARENCIA Y
DESCARGO DE RESPONSABILIDAD: Las referencias y estudios citados anteriormente
(enlaces a PubMed/NCBI) documentan exclusivamente las propiedades biológicas de
ingredientes activos individuales estudiados de forma aislada, y se proporcionan
únicamente con fines informativos y educativos. Este contenido NO describe la
composición exacta, la dosis ni los efectos específicos de la fórmula de este
suplemento comercializada en esta página, y NO refleja los ingredientes reales
de la fórmula de este suplemento. Simplemente enumera componentes típicos
comúnmente asociados con esta categoría de suplementos dietéticos. Estos
estudios no se realizaron sobre ningún producto final o de marca. Esta
información no constituye asesoramiento médico y no representa ninguna
afirmación de diagnóstico, tratamiento, cura o prevención de ninguna enfermedad,
ni ninguna garantía de un resultado específico. Los suplementos dietéticos no
están destinados a reemplazar una dieta equilibrada ni la atención médica
profesional. Los resultados individuales pueden variar. Consulte a un
profesional de la salud calificado antes de usarlo.
ESTE ES UN ANUNCIO PUBLICITARIO Y NO UN ARTÍCULO DE NOTICIAS
REAL, BLOG O ACTUALIZACIÓN DE PROTECCIÓN AL CONSUMIDOR.
DIVULGACIÓN DE
MARKETING Y CONTENIDO: Este sitio web es un mercado y comprende un
publirreportaje (anuncio escrito al estilo de una historia) solo con fines
informativos. Todos los personajes, nombres y eventos representados en esta
historia son completamente ficticios y generados mediante inteligencia
artificial (IA). Del mismo modo, todas las fotografías y elementos visuales son
generados por IA con fines ilustrativos para crear una atmósfera inmersiva y no
representan a personas o eventos reales. El propietario de este sitio tiene una
conexión financiera material con el proveedor de los bienes y servicios
referidos en el sitio y recibe un pago por cada cliente potencial calificado o
venta.
DESCARGO DE RESPONSABILIDAD DE SALUD: El contenido proporcionado
no pretende sustituir el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional.
Siempre busque el consejo de su médico u otro proveedor de salud calificado con
cualquier pregunta que pueda tener con respecto a una condición médica. Los
productos comercializados aquí son suplementos dietéticos y no están destinados
a diagnosticar, tratar, curar o prevenir ninguna enfermedad. Las declaraciones
sobre estos productos no han sido evaluadas por la Administración de Alimentos y
Medicamentos (FDA).
DIVULGACIÓN DE RESULTADOS: Los resultados
individuales variarán. Los ejemplos citados en esta historia pueden no ser
típicos y son para fines de entretenimiento/demostración basados en el potencial
de los ingredientes descritos. Los consumidores no deben esperar los mismos
resultados que los personajes ficticios representados.
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